Maite Oliva Alsina
Directora

Descubrir hace unos años esta pequeña gran publicación, valiente y tozuda, me emocionó. Pequeña, porque contaba con mucha voluntad pero con los medios justos por sacar adelante una revista modesta, con dieciocho páginas en blanco y negro y muy pocos suscriptores. Grande, porque supo tejer y poner sobre el papel todo el ecosistema que nacía, en esos años, en torno a la piedra seca. Valiente, porque hay que ser muy valiente para creer en el proyecto y asumir el compromiso y el riesgo de llevarlo adelante contando con un equipo editorial tan pequeño. Y terca porque, a pesar de las dificultades que se han presentado a lo largo del tiempo —que han sido muchas— Agustí Esteve y August Bernat han ido salvando todos los obstáculos para seguir sacando adelante y haciéndola llegar puntualmente a los hogares de los suscriptores. Habría que añadir también necesaria porque, gracias a la Revista y al Full Informatiu, hoy podemos recuperar y leer la historia de lo ocurrido durante todos estos años.

Ahora acepto el reto de liderar e impulsar la Revista Piedra seca a partir del presente número 50 y coincidiendo con su 25 aniversario, consciente de la responsabilidad que supone el encargo de dar continuidad a este legado y con la ilusión de trabajar para actualizarla y poner la piedra seca en el lugar que merece, iniciando una nueva etapa como medio de referencia para la divulgación y puesta en valor del patrimonio, el oficio y la técnica constructiva de la piedra seca en Catalunya.

La piedra seca es un patrimonio identitario de gran valor y muy querido en nuestro país, pero que se encuentra en un estado de desconocimiento y abandono que lo pone en grave peligro y que coincide, desgraciadamente, con la desaparición del oficio de marger y la pérdida del conocimiento de esta técnica constructiva. En Catalunya tenemos la suerte de que, a lo largo de los últimos treinta años, numerosas entidades, colectivos y personas voluntarias se han esforzado por mantenerlo. Hay que seguir trabajando duro para protegerlo, divulgarlo y ponerlo en valor para que las generaciones futuras puedan disfrutarlo.

No podemos mantener todo nuestro patrimonio de piedra seca, pero sí proteger una parte y actuar de forma coherente y transversal para que perdure en el tiempo.

Quiero expresar mi profundo agradecimiento al Patronato de Sant Galderic por confiar en mí en esta nueva etapa, ya todas aquellas personas que, de una forma u otra, me han acompañado en estos años de descubrimiento y conocimiento de la piedra seca. Y, muy especialmente, a Agustí Esteve, alma de la Revista Piedra seca y de su Hoja Informativa, que murió el pasado 8 de marzo sin poder ver ese número publicado. Gran conversador, apasionado de la vida, historia y patrimonio en todas sus formas. Curioso por naturaleza, de fuertes convicciones, gran investigador y documentador, activista por la defensa del patrimonio, amigo de sus amigos, hombre de familia y fervoroso creyente, Agustín sembró muchas semillas y las regó con constancia, esfuerzo y pasión. Su labor pervivirá en todas y cada una de sus acciones, trabajos de investigación y publicaciones y sus pasos resonarán para siempre en su querida Biblioteca de Catalunya, donde las depositó minuciosamente.

Agustín, ese número es para ti. Que tu recuerdo sea nuestro faro para seguir trabajando con tozudez y pasión por proteger, preservar y difundir nuestro patrimonio y nuestra cultura.

 

¡Viva la piedra seca!